Sin dudas, el año 2014 ha traído consigo nuevos desafíos. Y hablo de aquellos que ponen a prueba tu capacidad de supervivencia.
He leído por ahí, que "solo sobrevive quien se adapta mejor al cambio"... Pero yo añadiría que uno sobrevive, y no solo lo hace por esa razón, lo hace por que en realidad debe VIVIR! He aquí la razón de nuestra existencia. Si estamos aquí es por una razón, en vista a que nada en el universo está librado al azar, y es nuestra misión ir descubriendo nuestro camino, irnos descubriendo a cada paso...
Sin dudas, una vez que dejé llevarme por lo emocionante que es recorrer mi camino (y aceptar que por tiempos, debo caminarlo solo, para aprender) pude liberarme y permitir que lleguen cosas y personas maravillosas a mi vida.
Eso es lo emocionante de aceptar. Eso es lo emocionante de caminar.
Quizás por miedo a equivocarnos no damos el siguiente paso que debemos dar en nuestras vidas, por el "error" que nuestros mayores insertaron en nuestras mentes: "No hagas tal cosa que te irá mal", o "No te arriesgues, quédate ahí mismo donde todo es conocido"... No me enseñaron que el error es signo de aprendizaje, y que sólo equivocándome doy un paso más hacia la evolución -personal-.
Y agradezco a Dios, a mis seres Espirituales por la fuerza que me es infundida cada día, esa fuerza que me ayuda a levantarme cada vez que decaigo, para abrir los ojos cuando amanece, y observar con un corazón lleno de gozo, la impresionante magnitud del sol, desplegando la magnificencia de sus primeros rayos dorados del alba, trayendo consigo la fuerza del VOLVER A EMPEZAR.
Aquí
y
Ahora.
Hace unos diez años comencé este blog a manera de diario personal, juntamente con cambios a nivel interno y espiritual. Con el transcurrir de los años, simplemente plasmo aspectos de mi transitar por esta vida.
domingo, 26 de enero de 2014
domingo, 8 de diciembre de 2013
Unido a mi Dios
Señor mio, y Dios mío.
Tu eres la inspiración que me ayuda a
elevarme por sobre el plano de mi propio egoísmo, para ver con amor, que todos
en realidad somos como granos de arena en la inmensidad del océano. Granos de
arena ante tu amor y tu piedad que no conoce límites.
Somos granos de arena en el Universo, y la
única forma de trascender y marcar la diferencia, reside en el amor que podamos
poner a las cosas y a los seres que viven con nosotros, esta experiencia en la
Tierra.
No es sino Tu amor, el que me enseña a
mirar directo al alma de mi hermano, de otorgarle una mirada de piedad y de
amor, directamente a su alma y conocer el color de su luz, a reconocerme uno
con todos mis hermanos a través de la historia de los tiempos, desde el
principio hasta el fin.
Señor, no es sino tu amor el que puede ser
capaz de sondearme y conocerme, revisar mis entrañas y descubrirme en cada
respiración, vives en cada uno de mis poros y me das aliento de vida, me haces
uno con el dolor y sufrimiento ajeno, me das la dicha, me das la paz. Me
enseñas que no existe sentimiento más perenne que el amor hacia los ancianos,
los niños, y la sonrisa de los padres, que no existe limpieza superior al de
las lágrimas en los ojos.
No hay otro como Tu, mi Dios, quien llena
de gozo mis días y es mi fortaleza ante las adversidades de la vida, y en la
noche oscura, no existe nada mas que tu Presencia para consolarme y darme nuevo
aliento de vida.
Siempre fuiste tu quien guió mis pasos
desde el momento de mi concepción Divina, desde la eternidad de lo infinito, y
eres Tu, la certeza de que mis días en esta Tierra son meramente pasajeros, y
que por ello, debo aprender siempre a través de Tu Misericordia, a ser Faro de
Luz y de Amor, Mensajero del Perdón Divino para con cada criatura y cada elemento
de esta Tierra, para así cumplir con Tu Santa Voluntad de Perfección.
Y yo sé, mi Dios, que es Tu Voluntad la que
me lleva a cometer los actos más increíbles a través del amor que siempre me
susurras, inspiras y motiva, que me consume el corazón y me lleva a amarte y
fundirme en tu Santa Mente.
Señor Mio, y Dios Mío, Tu eres el principio
y el Fin, y todo lo que está contenido en tu Mente Santa, es por siempre Santo
y Eternamente Divino, y está unido a tu Sagrado Amor, por los Siglos de los
Siglos.
09-12-13
01:13 am
(Fuente de imágen: http://palestra-tucuman-info.blogspot.com/2013/04/de-la-duda-la-fe-senor-mio-y-dios-mio.html)

jueves, 7 de noviembre de 2013
Aprendiendo a Amar
Habla Señor, que tu siervo escucha...
si bien la vida dura finalmente solo un instante,
todo ese instante al que llamamos vida, no deja de ser una gran escuela, un
gran aprendizaje.
De todos los millones de colores, de todas las
galaxias, las estrellas, los planetas, las personas que existen en el planeta,
la cantidad de arena que hay en el fondo de todos los océanos y en las
playas... Sólo y únicamente importa el amor con que se las conciba, de la
ternura con que se las admire y la pasión con que se las cuide, a cada uno de
ellos. Porque todos somos hermanos, todos vinimos para evolucionar.
Somos uno solo en el amor, uno solo en Dios, en
todas las cosas que hacemos, por más que pensemos que estamos divididos y compartimentados
en casilleros estancos, todo al final del día converge en un solo punto, una
sola teoría se impone al final, solo el amor puede salvarnos, el amor es lo
único que nos puede hacer plenos en el perdón -que no es más que la manifestación
viva del amor en acción, es eso, es amor en acción.- la tolerancia y la
solidaridad hará de nuestro mundo, un sitio mejor para nosotros y nuestros
hijos.
Si tan solo nos detuviéramos a pensar, que
nuestras acciones tienen consecuencias, pensaríamos que realmente es
conveniente hacer el bien, no por temor a recibir un castigo, sino porque al
hacer el bien, recibimos multiplicado por mil, en bendiciones, todo lo que
hicimos, porque así actúa Dios cuando ve una obra de amor, una obra de bien.
Dios nos ama y eso es suficiente motivo para amar
a todos nuestros hermanos y ayudarlos a progresar en el camino de la evolución.
Porque de eso estamos hechos, nuestra materia prima es el amor. Es el punto de
partida, el principio y el final. La tolerancia, la sencillez, la humildad, la
mirada tierna y compasiva hacia el sufrimiento del otro, sin temor a nada. Cómo
es posible que temamos? cuando Dios mismo nos dio la promesa que estaría con
nosotros hasta el final de nuestros días...
Es importante recordad con vehemencia que, en el
camino que nos toca transitar, por más que a veces sintamos la soledad golpear,
no caminamos solos. Debemos recordar nuestra esencia hecha de amor, solo y nada
más que de amor, para nosotros mismos, para los demás... Comencemos por amarnos
a nosotros mismos, ese es el gran secreto... perdonarnos y amarnos primero a
nosotros, y luego como una flor, ese amor florecerá para abrirse con todo su
fulgor, su intensidad, hacia los demás.
"Al pasar dejaste una estela, de tanto amor
que irradias..." Por favor, mundo, seres humanos, démonos cuenta que estamos
hechos sólo y nada más que de amor, esa sustancia que mueve al universo a
cometer actos de locura, de locura de amor!!! No nos quedemos ahí nomas .. en
el molde, atrevámonos a amar con intensidad, a hacer, a SER! a través, a
partir, desde el AMOR.
El amor es todo lo que necesitas, el amor es todo
lo que das. No tiene principio, ni final. El solo ES, porque así siempre fue, y
eso a él, le basta.
miércoles, 19 de junio de 2013
Tú me has enseñado, mi Dios
TU ME HAS ENSEÑADO MI DIOS
QUE LA CRUZ HAY QUE
SOPORTARLA CON AMOR
CON ENTREGA, CON GRATITUD
TU ME ENSEÑASTE SEÑOR
QUE EL DOLOR ES UN GRAN
MAESTRO
QUE NOS LLEVA A LA SALVACIÓN
A CONOCERTE CADA DÍA MAS
TU ME ENSEÑASTE SEÑOR
A AMAR POR SOBRE TODAS LAS
COSAS
Y AUN ANTE EL DOLOR
A CREER EN LA VERDAD
TU ME ENSEÑASTE SEÑOR
QUE LA VIDA TIENE SUS SUBIDAS
Y BAJADAS
Y QUE EN TODOS ESOS MOMENTOS
TU ESTUVISTE CONMIGO
SOPORTANDO MI CARGA
Y DANDO UN SENTIDO NUEVO A MI
VIDA
TODOS LOS DIAS
TU ME ENSEÑASTE SEÑOR
QUE ME AMAS MAS QUE NADIE
Y QUE TU AMOR ES ETERNO
QUE TU AMOR ES PARA SIEMPRE
TU ME ENSEÑASTE MI DIOS
QUE AUNQUE LAS FUERZAS ME
FALLARAN
Y YA NO PUEDA AVANZAR MAS, EN
LA NOCHE OSCURA
TU LUZ SIEMPRE ILUMINA MI
CAMINO
EN EL AMOR, EN LA VERDAD
TU ME ENSEÑASTE QUE NADA ES
IMPOSIBLE
EN TU AMOR
EN TU VERDAD.
TU ME ENSEÑASTE MI DIOS
QUE DEBO SER FUERTE EN LA
BATALLA,
TU MANO SIEMPRE ME SOSTIENE
ES MI ALIVIO, MI MOTOR, MI
VERDAD
QUE DEBO SER FIEL EN EL AMOR
Y EN LA MISERICORDIA
QUE HAY UNA SOLA VERDAD
LA VERDAD DEL AMOR
DE LA PAZ
DE LA LIBERTAD
TU ME ENSEÑASTE MI DIOS
QUE TU ERES TODO
QUE DE TI VENGO
Y HACIA TI VOY.
domingo, 2 de junio de 2013
"Cerrar etapas para ver un nuevo amanecer..."
Cuando en la vida nos toca
pasar por situaciones dolorosas, como la partida de un ser querido, la ruptura
de una relación amorosa, nos encontramos ante un gran enigma... que pasará después?
Tenemos tanto miedo de lo
incierto del futuro... Estamos tan seguros que las cosas continuarán iguales
por mucho tiempo, pero muchas veces no es así.
Algún poeta, alguna vez
dijo, que "los besos no son contratos, ni las palabras promesas" -o
algo así-, lo cual no deja de ser verdad. Nunca podemos saber si el día de
mañana las cosas dejarán de ser así como la son en el presente, o en algún
momento específico de nuestra relación con las personas, en general, y con
nuestra pareja, en particular.
El miedo a la soledad y la
tristeza son sentimientos que nos invaden cuando sentimos una decepción
amorosa, lo que no permite visualizar todo el panorama de nuestras vidas, por
lo que por general nos entregamos a la tristeza y depresión.
Los recuerdos están.. permanentes
y atemporales, como huellas indelebles en nuestra existencia... Palabras
dichas, besos dados, momentos felices, sonrisas, llantos... todo un bagaje,
toda una historia escrita de a dos, ideas, sueños, metas en conjunto, todo eso,
lo contemplamos desvanecerse por completo...
Y volvemos a tener
miedo... miedo a la soledad, miedo a lo que vendrá después...
En este tiempo que me ha
tocado experimentar estas emociones, pude sacar una gran conclusión para mi
vida: cuando la entrega es verdadera, los buenos momentos -totalmente- valieron
la pena... Cuando el amor es verdadero y el sentimiento es de verdad, el
proceso natural del amor tiene sentido, y la felicidad es plena, muy a pesar
que en el presente la relación haya terminado.
También he aprendido que
absolutamente TODO en esta vida tiene su tiempo -cual Eclesiastés- me va
enseñando que hay tiempo para plantar y luego para arrancar lo plantado... que
no tengo que apurar los procesos naturales pues lo que rápido viene, rápido se
va... Recuerdo bien, unas palabras escritas en un cartel que estaba colgado en
el patio de mi colegio "Monseñor Lasagna", hacia el año 1996:
"Lo que no es eterno, de nada importa" -Don Bosco-.
Las experiencias de esta
vida nos sirven para nuestra propia evolución espiritual, cada decepción es un
maestro que viene a enseñarnos que debemos dar un paso más, adelante, hacia el
camino de la luz, donde realmente encontramos sentido a todo lo que nos toca
vivir. Es un camino lleno de enseñanzas para nuestro crecimiento, cada persona
nos enseña un aspecto de nuestras vidas, y si ponemos atención, nos ayuda a ser
mejores.
Mejores en el amor, en la
fe, en la entrega, en la humanidad... Si ponemos suficiente atención, cada
experiencia en sí es un potencial para nuestra evolución en el perdón, la
compasión y la misericordia divinas, que nos libera y libera a las personas que
afectaron de alguna u otra manera nuestras vidas.
Cuesta ver el horizonte,
definitivamente. El camino se hace cuesta arriba, las cosas nos abruman, los
sentimientos de tristeza nos invaden, no sabemos hacia dónde ir, a quien
recurrir, buscamos desesperadamente una mirada cariñosa que nos brinde alivio
ante el sufrimiento y el ahogo, pero no lo encontramos...
Sin embargo nuestro
instinto de supervivencia nos arrastra hacia nuestro encuentro más íntimo con
nosotros mismos, con nuestras ideas, para buscar una acción inmediata de
salvataje que nos ayude a superar el trance. Somos poseedores de una
conciencia, de amor, y misericordia en potencia, que unidos a la oración, nos
conectan con nuestro Dios que todo lo ve, todo lo oye y lo perdona. Nuestra
esencia espiritual viene a nuestra ayuda a salvarnos.
Nuestro espíritu activa su
mecanismo de salvación ante el dolor, mostrándonos el verdadero camino del cual
nos estuvimos desviando -quizás porque antes debíamos aprender algo más- para
hacernos volver a la fuente de nuestro interior.
En verdad, el dolor, la
muerte, la decepción, son los más grandes guías que tenemos en la vida, y el día
en que nos demos cuenta de ello, daremos un gran paso hacia nuestra evolución.
No nos gusta pasar por este tipo de situaciones... Pero una vez que estamos en
ella, la vida nos pone un nuevo desafío... ¿cómo actuarás ante esto?
Puedo ahogarme en la
depresión por el final de mi relación, sin embrago, sigo respirando, mi corazón
sigue latiendo... hay tantas cosas que me quedan por hacer... ¿vale la pena
renunciar a lo que amo, a mi vida, mi familia, metas?
Hay algo mucho más grande
que me espera más adelante, más allá del dolor, de la traición o la decepción,
de la muerte -hablando en general-.
Quizás la vida posea un mecanismo de decantación, y
esté separando de mí, lo que no me conviene, o lo que no me corresponde en este
tiempo, en esta vida... Porque todo tiene un sentido, una razón de ser...
Lo que sí podemos hacer,
es mirar hacia el frente aún ante el dolor, estoy seguro que el alba trae
consigo las luces más espectaculares de
los primeros rayos del sol... que están avisando que el Astro Rey está a punto
de salir a iluminar a toda la Tierra...
Por más que hoy nos toque
vivir en las penumbras de la tristeza y los recuerdos de tiempos vividos al
lado de alguien a quien amamos, pero que ya no está, debido a la muerte física
o la muerte emocional -fin de la relación, por ejemplo-, estoy seguro que
mientras el aliento de vida nos siga moviendo, tendremos la oportunidad de ser
bañados por los primeros rayos que anuncian la salida del Sol, ese sol que todo
lo baña con amor, con cariño, que posibilita la vida de miles de especies
vegetales, animales, que entibiece los océanos, da calor a las aves, que se
refleja en el agua de algún lago...
No importa cuan largo ha
sido el viaje, no importa cuán de noche se haya puesto, es sólo cuestión de
algunas horas, para que maravillados, podamos ser testigos una vez más, del
espectáculo más perfecto que jamás se haya podido concebir: el de los primeros
rayos que están anunciando el nuevo
amanecer...
(Fotografía de : http://ingebar.blogspot.com/2011/01/un-nuevo-amanecer.html)
sábado, 4 de mayo de 2013
"Pensamientos a los 25 años"
Aun ante el dolor, uno puede encontrar la
forma de ser feliz.
En estos días he experimentado cambios muy
profundos en mi vida, diría que desde principios de este año, he estado en una
especie de “transformación” que se está prolongando hasta estos días.
El proceso de maduración es un camino que
lleva mucho tiempo, mucha asimilación, mucha aceptación y tolerancia, el
detalle es que esta vez me tocó asumir cosas que me dolieron siempre y quizás
de alguna manera, me seguirán doliendo, pero –de alguna manera también- ya
aprendí o estoy aprendiendo a sobrellevar.
Llegar a los 25 años fue para mí, un
verdadero desafío, de forma inconsciente, un gran desafío. Por que
principalmente no existe un “manual” para el primer cuarto de siglo en esta
Tierra, así que estoy haciendo la mejor de mis improvisaciones.
Aceptarme fue mi mayor y mas grande
desafío, por que de alguna u otra manera, sabía que debía dar mi rostro a la
vida tal cual yo soy, sin importar ya las consecuencias de este mundo dividido
entre el bien y el mal, y principalmente, por mi bien personal, por mi salud
mental.
Aceptar que camino este camino, a veces
solo, fue otro de mis grandes pasos en la vida, aprender que muchas veces debo
tomar mis propias decisiones y que no siempre mis seres queridos estarán de
acuerdo es un proceso que hasta hoy dia me cuesta aprobar, pero en estos días,
principalmente, lo estoy asimilando –debo confesarlo, a fuerza de palos- ya que
toda mi vida viví o vivía buscando la aprobación de mis padres, de agradarlos y
no defraudarlos. Cuando en verdad lo único que estaba logrando era postergrame
más de la cuenta, sin encontrar una frontera sana entre padre/madre-hijo.
Asimilar el cambio de estado de joven a
adulto fue una de las más grandes sorpresas que me trajo la vida a mis nuevos
25 años, lo cual por supuesto, supuso su crisis respectiva. Miedo,
incertidumbre, todo mezclado con el final de mi época universitaria, y el
futuro incierto que me aguarda… Tomar otras responsabilidades que antes no
tenía supuso para mi encarar la vida bajo una perspectiva totalmente diferente
a la que estaba acostumbrado: mi hábitat “académico” o universitario. Pienso
que lidiar con problemas de la vida real “freaked me out” (me asustó) un poco.
Trabajar con mi padre supuso para mí una
nueva forma de verlo a él, como papá, como compañero de trabajo, como “socio” y
aunque no comparto mucho su forma de ver las cosas o su filosofía de vida, para
mí, fue una experiencia sumamente importante en mi formación profesional como
arquitecto, pero mucho más, en nuestra relación padre-hijo, tantos años
congelada por la indiferencia de ser el segundo hijo –por lo menos, eso es lo
que yo percibo desde mi interior-.
Mis 25 años me trajeron muchas sorpresas,
un bagaje de conocimientos acerca de las cosas que he pasado a lo largo de los
años, que si bien no son nada comparado a aquellas que ya llevan sus 50 o 60,
tiene no obstante, muchas historias en su haber, historias de dolor, llanto,
alegría y felicidad.
A lo largo de estos años, he acumulado
experiencia que me hizo reflexionar bastante acerca de lo realmente importante
en la vida, el valor del momento, de las personas que están a tu lado –aunque a
veces no actúe adecuadamente con ellas-, he aprendido a ver más allá de las
situaciones momentáneas, por más que hoy me encuentre ahogado en el limbo de
incertidumbres acerca de mi vida futura.
Exactamente no sabría decir con certeza lo
que ocurrirá en el futuro, pero de algo estoy seguro: la historia la escribe
uno mismo cada día, con sudor, lágrimas, dolor, fe, esperanza. No existe otro
camino más que enfrentar con osadía las dificultades que aparecen en la vida,
muchas de ellas son imaginarias pero hasta que no nos dispongamos a ser
realmente valientes y salir a luchar, no desaparecerán y seguirán acechando
hasta vernos derrotados.
Últimamente he vivido historias que me
emocionaron profundamente. Me he sorprendido a mi mismo por la voluntad de
involucrarme en causas como las de ser voluntario en una fundación que ayuda a
personas con algún tipo de discapacidad, eso me abrió los ojos a otro tipo de
experiencia, lo cual me ayudó a replantearme muchas, pero muchas cosas en la
vida. Creo que muchas veces renegamos de los que tenemos, o de lo que
carecemos, cuando verdaderamente deberíamos estar agradecidos por poder
levantarnos, caminar, correr, expresarnos autónomamente, cuando hay chicos o
chicas que no pueden moverse solos siquiera para ir al baño.
He aprendido también a ser rechazado. Pero
no es que me conforme con ello. Simplemente, se que las personas llegan a tu
vida por alguna razón, luego se marchan. Pero los lazos de sangre son más
fuertes y quizás aquella persona que mas amas en el mundo sea la que más daño
puede llegar a causarte. Pero sin embargo, por amor, estoy aprendiendo a soltar
las amarras del recuerdo y el dolor, y convertirme en la única cosa que puede
salvarnos: EL AMOR.
Ser diferente a mi me ayudó a humanizarme
más, a ser más sensible con el mundo espiritual a través de un mayor contacto
con la Luz Divina, que siempre me protege del mal. Ser diferente me permitió
abrazar al mundo entregando mi dolor para bien de los demás, por más que
signifique sufrimiento. Ese sufrimiento de estar privado de abrazar a mi
sobrino, de besarlo, o de entregar un abrazo de amor a mi madre, o a mi padre. El orgullo o la ignorancia son armas mortales
que pueden ocasionar heridas cuyas cicatrices llegan a marcar para siempre el
corazón de la persona herida. Pero no hay golpes y contusiones que el verdadero
amor no pueda llegar a sanar de verdad y para siempre.
Aprendí que el amor viene cuando debe
venir, cuanto más apresurados e impacientes estamos, más se nos escapará, por
ello, en mi presente, estoy dando tiempo al tiempo porque sé que esa persona
especial está ahí, en algún rincón del planeta Tierra, sé que El vendrá.
A mis 25 años aprendí que yo no voy a
cambiar al mundo, pero puedo cambiar MI MUNDO PERSONAL y prepararme para las
cosas buenas de la vida, mientras tanto debo disfrutar de mis amigos, personas
a quienes conocí hace poco, a mis padres, a todos, como si fuera el último día
de vida en la tierra.
A mis
años aprendí que aquellas personas a quienes amas de verdad ya forman
parte de tu vida a pesar del dolor o sufrimiento que te causaron. Aprendí que
eso ya no se borra, o por lo menos, no podemos volver en el tiempo para corregir
las cosas mal hechas, las palabras mal dichas. Pero como por ahí leí: “yo no
hablo de rencores ni venganzas, la única venganza es el perdón, y el único
perdón es el olvido”. No existe forma de perdonar si no se olvida el dolor…
El dolor de las palabras mal dichas, del
trato físico deplorable, del rechazo y del odio. Olvidarme es mi próximo
desafío en la vida.
Así como poder terminar mi trabajo final de
graduación, y continuar avanzando paso a paso en este camino… Hoy mas que nada
me encuentro agradecido a Dios por haberme puesto donde estoy hoy, sé que todo
tiene su tiempo y quizás hoy nos toca vivir la más difícil de las experiencias
como jóvenes que quieren empezar a andar su propio camino –siguiendo los
consejos de nuestros padres-, terminar la universidad.
Agradezco a Dios por los 25 años de
bendiciones que me otorgó, a pesar de estar o no en baja, su Amor es
Misericordioso, por algo Él es Rico en Misericordia.
Y así finalmente, a mis 25 años tomo todas
mis cosas, recojo los fragmentos que quedan de mi interior, con el fin de ir a
restaurarlo al taller de Dios, y poder decir finalmente: bueno, este, señores,
es MI SIGUIENTE PASO. Porque sé, que andando en fe, encontraré camino del
bueno.
viernes, 14 de diciembre de 2012
La Virgen en mi vida
No hay amor más sublime que aquel que nuestra madre siente
por nosotros. Un amor tierno y verdadero, que traspasa las barreras del
espacio, del tiempo, de la eternidad, un amor que es para siempre...
Si supiéramos que su amor es incondicional e ilimitado, nos derretiríamos
de amor por ella... Dulce madre mía, no has dejado de protegerme y acudir a mi
llamado cada vez que supliqué por tu auxilio, siempre has estado a mi lado,
siempre.
Por el camino avanzamos a veces inciertos de los pasos que
daremos, quizás nos cueste crecer y dejar cosas atrás, aprender... Pero ella
está ahi, mirándonos cariñosamente, ofreciéndonos todo el amor que
tiene...¿Acaso no sabes que te amo, que soy tu madre? retumba esta cabeza cada
vez que pienso en ella...
En los días difíciles y de prueba, cuando el avanzar me es
complicado y las fuerzas me abandonan, ella está para amarme y darme fuerzas,
para llenarme de amor y de cuidado, por más que físicamente no la vea,
espiritualmente inunda de amor mi ser, y penetro más en su conciencia Divina...
Gracias mamá, amor divino más grande que el Universo,
infinito como el sol. Gracias por llenarme de amor, de paz, de serenidad,
contigo mis pasos son firmes y mi fe no vacila, y encuentro sentido a todo lo
que hago, pues sé que todo en la vida tiene un propósito, un lugar y un
tiempo... y que debo ser paciente y aguardar. Así también, gracias por
enseñarme a creer, a tener fe en mi
mismo, y amar todo lo que tengo y todo lo que hago..
Gracias por ayudarme a crecer, Mamá Maria.
“Te elegí, y te dije cuanto era necesario. Te
confié el conocimiento de horrores que debes sobrellevar en tu interior, con
dignidad. Piensa en mí, en cómo también derramo tantas lágrimas por ello. Debes
siempre ser valiente. Entendiste enseguida mis mensajes, y por ello debes
comprender que ahora debo dejarte. ¡Sé valiente...!”.
(Palabras de Maria Reina de la Paz de
Medjugorje a Mirjana Dragicevic, vidente de la virgen, el día 25 de diciembre
de 1982)
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