sábado, 29 de julio de 2017

Crecer, Madurar y Continuar (Parte 1)

30-07-2017

Crecer. Madurar. Continuar

Hoy quiero hablar de tres ideas que me andan rondando la cabeza desde hace demasiado tiempo. Las he listado en sólo tres, porque creo resumen globalmente el concepto que quiero expresar en estas líneas. Quizás leyéndome, comience a entender el sitio en el que actualmente me encuentro. Por supuesto, con buena música de por medio. (John Mayer - The Search for Everything, 2017).
Si quiero hacer hincapié en estas tres ideas, es porque más que nada, son ideas del concepto general de la vida, que quiero entender, quiero aceptar. Quizás aceptar sería parte de ese grupo de tres palabras, pero a la vez, aceptar está implícita entre ellas.

Estoy en un punto de mi vida, en el que me encuentro yo a mi mismo. Como frente a un espejo. Mirando atrás, a mi pasado. Ha transcurrido el tiempo. Mucho tiempo quizás, poco tal véz. Pero mucho tiempo al fin. Llegando a los treinta, me replanteo muchas, pero muchas cosas. Desde mis más íntimos deseos, miedos, anhelos, esperanzas, objetivos de vida, en fin, todo. Haberme ido lejos, me hizo crecer. Ver cosas que antes no era capaz de ver. Haberlo tenido todo hacía que viva en constante "ceguera",  por así decirlo. No es que no agradezca todo lo que tuve, al contrario, me siento afortunado por todas las oportunidades que la vida me ha dado, en abundancia. Pero definitivamente hoy reconozco que no aproveché al máximo las oportunidades que tuve y siempre se presentaban ante mí. Anyway. No tengo más alternativa que aceptar cómo son las cosas. De todas formas, estoy tratando de ordenar mis ideas, y bajar las cartas sobre la mesa.
De un tiempo a esta parte, he decidido que tengo que re-negociar las cosas. Replantearme. Resetear ciertas cosas, darle nuevo inicio, nuevo origen, cambiar, dar vuelta la página, cerrar un capítulo. Poner punto final a todo lo que inició con mi ida a Francia. Hacen casi tres meses de mi regreso a casa, tres son los meses que pensé iban a ser los más difíciles, que de hecho lo son, lo fueron, pero heme aquí, heme aquí. Tres son las ideas que resumen lo que estoy buscando asentar dentro de mi estructura de vida, dentro de mis pensamientos, en mi cotidianeidad. Crecer, madurar y continuar son como piezas de un rompecabezas que se tienen que armar en algún momento de nuestra existencia, pienso.

Crecer

Miro la vida. Observo. Reflexiono sobre lo que observo: Mis sobrinos están creciendo. Mis compañeros de la universidad, con hijos, algunos se han casado, algunos primos de mi edad con hijos, ya casados. Amigos que no están, se han ido, o hemos tomado caminos diferentes y no nos vemos. Es casi inevitable mirarme ahora, y decir: Fabián. Tenemos 29 años. No tenemos trabajo fijo (aunque estás retomando el trabajo independiente), no tenés pareja. No tenes hijos ni estás casado. Aquí está el otro punto: la vida que llevo.
Siempre quise caer bien a todo el mundo, que solo se hablen cosas buenas de mí. tengo que aceptar que siempre fuí una especie de fondo sobre el cual, todas las expectativas de las demás personas eran proyectadas, menos mi propia esencia. Mi propia esencia. Lo esencial. Esto me lleva a la otra pregunta: cuál es tu esencia Fabian? Qué hace que vos seas único e irrepetible? Creo que esa cobardía de temer a lo que la gente dirá, no me liberó lo suficiente como para decidir vivir mi vida y mi sexualidad como a mí me gustaría. En mis términos. Es un miedo estúpido y muy muy absurdo, carente de asideros válidos, entendiendo a que mi vida me pertenece SOLO A MI. Bueno, el hecho es que siempre he sido objeto de discriminaciones por causa de mi identidad sexual: me discriminaron para ser padrino de niños, me discriminaban en la escuela porque era demasiado "nena" y no jugaba al fútbol, como los demás varones. Conversaciones sociales, donde los gays son objeto de toda burla, que tenía que tragarlos de mala gana y no hablar ni una sola palabra para "defenderme", pretender que no pasaba nada, cuando en realidad lo que hacía era el ridículo, soportando conversaciones absurdas y llenas de homofobia.
A veces, lo que la gente calla, grita más fuerte y termina escuchándose con más intensidad. No quiero llevar odio ni resentimiento ante estos recuerdos del pasado, de episodios que una y otra vez se repiten. Creo que esta vez, tengo que aprender a soltar.
Suelto. Para comenzar a sanar. es un largo camino. un largo soltar. Porque hay otras cosas más importantes en la vida, del qué dirán. Estoy cansado de pretender que "nada pasa aquí" y que la discriminación y homofobia no existen. Existen, todo el tiempo. Eso no cambia. Pero tengo que ser lo suficientemente adulto como para soltar y continuar, entendiendo que gran parte de esta discriminación y homofobia es debido a la ignorancia acuciante en que vivimos como sociedad, aquí en Paraguay, es una realidad dura y que golpea duro, lo debo reconocer.
Así que por un lado, esta reflexión sobre la primera palabra: crecer, hace hincapié en el hecho de soltar. Soltar para crecer. Soltar lo que no merece la pena retener. Soltar los viejos recuerdos que nada aportan. Y guardar los buenos recuerdos de momentos inolvidables, esos sí merecen ser guardados en el corazón.

Soltar también significa, dejar de buscar. Dejar de buscar la relación perfecta. El hombre perfecto. Ese príncipe azul que nos vendieron de niños, es algo comercial que no existe para nada. Nadie va a venir a salvarte ni a traer la felicidad. Nadie puede hacer eso. En estas líneas, hago un contrato conmigo mismo. La búsqueda acabó oficialmente, necesito poner un final. De otra manera, no podría soltar. Necesito soltar la búsqueda y aceptar esta soledad, que se me da como un regalo bendito del universo. La soledad a la que tanto le temo, que a fin y al cabo, es mi mejor aliada, la que mejor me entiende, y llena esos huecos vacíos.
Suelto también la dependencia emocional. No los lazos, pero sí las dependencias. No puedo seguir dependiendo de los demás para sentirme amado o comprendido. Porque el camino que transito es sólo mi camino, y el de nadie más. Por lo tanto, nadie tiene que comprender el por qué de mis decisiones personales.

Madurar

Esta idea ha ido resonando por un largo tiempo. Madurar, para mí, encierra la idea de perdonar. Nos cuesta tanto pedir perdón y perdonar. Obviamente, conlleva olvidar el dolor que encierra el recuerdo, algo que no aprendimos muchos, cuando jóvenes. También se lo conoce como "inteligencia emocional"
(...Continuará...)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Crecer

Pienso que uno crece un poco
Cuando los dolores, bueno, duelen, pero no tanto como antes.
Cuando aceptas los cambios como son, como deben ser
Agentes transformadores de la vida
Parte del proceso de crecer
Pienso que al irme, vaya que cambiaron las cosas en mi vida
me hicieron responsable sólo y nada más que de mi mismo
Un ejercicio muy doloroso pero a su vez libertador
Lleno de enseñanzas y de gente fantástica en el camino
De caminos desconocidos que repentinamente he conocido
Y por sobre todo, de nuevos horizontes
Creo que haberme ido lejos
Me ayudó a ver las cosas con otros ojos, con otra perspectiva
y definitivamente regresé siendo yo, pero a la vez, alguien completamente nuevo
Tengo nostalgias
Pero sé que este es el nuevo desafío
Aprender a amarme tal y como la vida me creó
Y tal y como me permitió llegar a ser
Con errores y virtudes
Así, simplemente.
O quizá sea que uno deba perder todo para encontrar todo de vuelta.
Tal cual
Toma mucho valor y coraje

enfrentarse a lo nuevo.

martes, 25 de abril de 2017

Gracias

Tengo todo el universo en mis manos
Y también tengo la sumatoria de todos mis errores
De todas mis malas decisiones
Llevo conmigo el peso de mis desdichas y también de mis venturas

Tengo en mis manos un nuevo día
Y también tengo el sol, también tengo las nubes
De la preciosa Angulema, que me dio su calor.

Tengo conmigo mil millones de recuerdos
Tengo conmigo todas las sonrisas, los abrazos
Las lágrimas, los recuerdos, la añoranza y también el anhelo

Tengo hoy conmigo, la conciencia de partir
De volver a casa
Aunque este largo viaje me ha mostrado la vida
Como nunca antes la había imaginado

Tengo conmigo un corazón
Lleno de rostros, de gente que amo
Que quizás ahora solo sean recuerdos
Que me enseñaron a ver la vida diferente
Que me mostraron otro aspecto de mí mismo.

Llevo conmigo mis recuerdos
Mi corazón agradecido
Una mochila llena de momentos
Y un nuevo horizonte por delante.

domingo, 12 de marzo de 2017

Edificio C, Apartamento 4



Las figuras en mi mente se van borrando, en la medida que confundo tantos lugares que conocí
tantas personas a las que pude encontrar, charlas, noches, risas… 

son sólo momentos que sólo van quedando en lo más profundo de mi mente.


Historias que se quedan impregnadas en lo más profundo de mi memoria, cual estela suave que va surcando el dulce cielo de los recuerdos


Todo pasa, todo queda, todo fue y a su vez, todo será.


La vida que dejamos y la vida que tenemos, pero también la vida que dejaremos más adelante

Todo tiene que ver en este infinito universo que nunca se acaba

Pero eso somos, eso es lo que somos en realidad. Los eternos danzarines en la galaxia, cual estrellas que titilan en lo más profundo de este vasto universo


Mi único consuelo es saber que este universo jamás volverá a ser el mismo, por que alguna vez he surcado sus cielos… para después también yo, continuar mi viaje sin término.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Desde lejos, hoy abro los ojos (Mi vida en Francia)

Desde lejos

He atravesado mil kilómetros para llegar a mí.
O al menos, a esa conclusión llegué en la madrugada de hoy.
Desde que llegué a Francia siento la necesidad de plasmar en algunas líneas todo lo que me sucede, mis emociones, mis miedos (algunos de ellos muy grandes, como por ejemplo, perder un vuelo, un tren, etc.)
Supongo que el cambio fue tan grande, que en mí, ha actuado en forma de "shock", desde la cultura, el trato de la gente, la sociedad en general, las ciudades, en fin, Europa. Francia.
Hoy 19 de noviembre, son exactamente un mes y veintisiete días de mi llegada a este país, al que llamo, país de mis sueños. Y me gusta expresarme así de Francia, y prefiero guardar ese recuerdo de esta patria que me ha acogido, a la que soñé visitar desde mis tiempos de joven estudiante de arquitectura, y soñador. Incluso desde mucho antes.
Quizás, en mis otras vidas, habré vivido en estas tierras, es como si me sintiera en mi hogar, de alguna manera.

No obstante, quiero remitirme a mis primeras impresiones sobre mi llegada a estas tierras europeas.
Llegué el dia 23 de setiembre, proveniente de Asunción - Sao Paulo. De hecho, el aeropuerto brasilero para mí fue un "shock" debido al inmenso tamaño, comparado con nuestro pequeño aeropuerto. Pero esa es otra historia, no voy a entrar en comparaciones, aunque a veces necesariamente deba recurrir a ellas.
El aeropuerto "Roissy - Charles De Gaulle" es inmenso, y es uno de los aeropuertos con mayor tráfico  a escala mundial. En el camino hice dos grandes amigos: Ian y Vicky, ambos de Argentina. Con quien mantengo contacto hasta hoy es con Ian, muy simpático, un chico joven y lleno de vida, de sueños. Creo que el hecho de ser argentino hace que lo sienta un poco más cercano, y es como un pedazo de mi Latinoamérica, un poco de identidad común.

El hecho es que llegamos a París, esa tarde como a las 16hs buscamos las maletas, me despedí de los chicos y estaba oficialmente SOLO EN EL MUNDO. Sin idea de cómo hacer para llegar a la casa de los Caravias Boidin, familia que me acogería muy calurosamente en el seno de su hogar.
No tuve mas remedio (debido al susto de estar en una terminar aeroportuaria de escala monumental) y buscar un taxi. El taxi más caro de toda mi vida hasta ahora.

Gracias a Dios, llegué bien a casa de los Caravias, pasé un fin de semana con ellos, y debo admitir que sin no fuera por esa familia mi experiencia en Francia jamás hubiera sido la misma. Me brindaron toda la atención que se puede imaginar, y me trataron (sin conocerme) como un miembro de su familia. Estoy eternamente agradecido por semejante muestra de afecto hacia mi. Gracias al querido Padre Jose Luis Caravias, por haberme puesto en comunicación con ellos.

Llegar a Angulema fue toda una odisea. Tomé un taxi a las 5;00 am, hasta la terminal de trenes (Gare) Montparnasse, una de las estaciones de trenes más grandes de París. Como jamás había subido a un tren, no sabía cómo saber cuál era el vehículo, ni el horario. Agradezco mi base de idioma francés por haberme permitido darme cuenta que estaba a punto de perder el vehículo, y gracias también, a algunas personas que se encontraban esperando, que gentilmente me indicaron que estaba por perder mi viaje. Corrí hasta la vía con mis dos pesadas maletotas y mi mochila a cuestas, y entre golpes y tropiezos, logré entrar al vagón.
Una vez en el interior, solamente pude exclamar para mis adentros: Gracias mi Dios!
Llegué a Angulema a las 9:00 am, y ya estaba esperándome muy amablemente el profesor Laurent, mi profesor tutor en el marco del programa de asistente de idioma español. Me ayudó en todo el difícil proceso de conocer la ciudad, hablar con los propietarios del inmueble donde iba a vivir, llevarme al colegio y conocer a los chicos -el mismo día en que llegué- incluso me llevó al supermercado a hacer las compras, en fin, fue un ángel guardián desde el principio hasta el fin.

El siguiente proceso fue conocer a Elizabeth y a Marlene, mis dos compañeras de departamento. Eli es de México, mientras que Marlene es de El Salvador. Ambas ya tienen experiencias enseñando, ya sea en la escuela secundaria, como en la Alianza Francesa de sus países. A veces me asaltaba la culpa pensando"que hago yo acá???" "debería estar en la oficina haciendo proyectos de arquitectura y no en una clase llena de chicos de 12 años, de los que no tengo ni noción de que mostrar, enseñar"...
Ese pensamiento fue muy fuerte todo el primer mes, todos los dias, pensamientos de culpa, de no saber que estaba haciendo en un colegio, etc.. etc...

Luego vinieron los primeros viajes. El primer viaje que realicé fue a la ciudad de Poitiers, capital del departamento de Poitou Charentes, y sede de la Academia de Poitiers, de donde dependen nuestros establecimientos educativos. En Poitiers se realizó la jornada de capacitación para asistentes de idioma extranjero, y tuve la oportunidad de conocer jóvenes asistentes de toda Latinoamérica, de España, de Alemania, India, etc.
Posterior a Poitiers, llegaron las vacaciones de octubre, donde tuve la oportunidad de viajar a las ciudades de Nantes y La Rochelle, ambas con riquísima historia desde la época Galo Romana, pasando por la Edad Media y el Renacimiento, etc.
Hice muchos amigos en estos viajes, gente con la que me tocó compartir noches con cervezas y buenas charlas, bromas, cultura de Alemania, Chile, Paraguay, El Salvador, Francia... hablar otros idiomas, en fin, el sueño de mi vida: aprender otro mundo. Abrir mi visión hacia afuera y aprender que más hay.

Ahora, lo mas importante. Yo.


Casi a dos meses de haber llegado y de estar un poco más calmado, acostumbrándome un poco más a mi vida aqui, me voy quitando el velo del miedo al difícil proceso que ha implicado semejante cambio, para poder sacar algunas conclusiones que puedan ayudarme a poner mis ideas un poco más claras:

Extraño todos los días a mi mamá, a mi papá, a mis hermanos. Las primeras semanas fueron muy difíciles y me invadía un sentimiento indescriptible de agobio, tenía que tranquilizarme a la fuerza para no desesperarme ante la idea de la distancia. El hecho de saber que esto es temporal fue un gran aliciente, algo que mitigó mi dolor a la separación, debo confesar, que esto se lo debo a mi sicóloga que me brindó las herramientas para lidiar con el cambio.
Este viaje SÍ TIENE un significado, y MUY importante. Por que aquí vine a descubrirme  A MÍ MISMO, y a medir mi capacidad de hacer frente a las cosas, en situaciones muy extremas, como por ejemplo: tomar un avión yo solo, ir a una ciudad yo solo, hablar con extranjeros en un idioma al que no estoy habituado, tratar de defenderme con las armas que poseo...
Vine a darme cuenta que la vida pasa en el momento presente. He cumplido aquí, 29 años. Ya soy arquitecto, ahora trabajo como auxiliar de la educación en un colegio y liceo franceses, y estoy lejos de mi familia. Y al volver a mi país, me tocará comenzar todo de vuelta.
Debo decidir que voy a hacer de mi vida. Pero debo decidirlo con la cabeza fría. Y también debo darme cuenta que debo vivir la vida que YO quiero vivir, diseñando todos los días con mucho amor y con paciencia para conmigo mismo, el plan que quiero vivir. Sin miedo al que dirá la gente si así decido tener pareja o no. Al final del día, quien se acuesta conmigo, siempre seré yo, y soy yo a quien deberé soportar hasta que me muera.
Este viaje me sirve para conocer mis miedos, y reconocerlos todos los días, abrir los ojos, diseñar mi vida, desde la emoción de lo desconocido. Por que en realidad, no podemos dar por sentado absolutamente nada. Así como hoy amanecemos aquí, quién sabe dónde amaneceremos el día de mañana.
En realidad, no vine a enseñar español. Vine a descubrirme a mí mismo. Vine a buscarme a mí. Vine a descubrir mi vida, por primera vez. Vine a ver de qué soy capáz, y cuál es la vida que quiero vivir finalmente. A mi vuelta a Paraguay, debo llevar unos planos. Debo llevar un proyecto. El diseño de la vida que quiero vivir, de hecho, vivir desde ahora, mi vida.

Y finalmente, cierro esta madrugada concluyendo:
que es bueno abrir los ojos y darse cuenta. Tenemos una gran oportunidad en nuestras manos: se llama "momento presente". La vida pasa muy rápido y tenemos que tomar con todas nuestras fuerzas, ese momento único que se nos regala, para hacer de nuestras vidas, de nosotros mismos, algo realmente grande y significante, que pueda dejar huellas, y por supuesto, dejar el mundo mejor de como lo encontramos cuando llegamos.
El propósito de esta vida es ser felices, así como somos. Sin importar razas, religiones, sexualidad, o cualquier otra etiqueta. Solo podemos vivir en un mundo mejor, solo podemos hacer a otros felices, si nosotros somos mejores,  si nosotros somos felices, amándonos loca e incondicionalmente.

Hoy, abro los ojos.


miércoles, 3 de agosto de 2016

"Poco tiempo para irme"

Será que lo haré bien?
Será que lo hice bien?
He llegado a ese momento de la vida en el que toca madurar. Toca crecer. Toca ser fuerte y mirar hacia adelante.
Las fichas van cayendo, frase que utilizamos para describir cuando nos vamos dando cuenta de la realidad.
Y la realidad? Qué es? No es más que  el eterno presente. Sin pasado, y sin futuro. La realidad es lo que es.
Sé que no aproveché las infinitas oportunidades que tuve en frente. Quizás por el miedo. Miedo a que?
Pues, no lo sé.
Quizás sea una señal. Gracias Jodorowsky!
Es una gran paradoja. Lo que más quise en la vida, luego de la Universidad, era conocer Francia, Europa, todos esos lugares que soñaba en mi época de estudiante de arquitectura. Conocer ciudades con mucha historia, edificios con cientos de años, viajar a través de la mente y del espacio, y ser feliz… y por otro lado, el miedo a dejarlo todo por seguir ese loco sueño. El sueño que fue mi motor por tantos años.
Finalmente todo se va dando. Viajo en poco mas de mes y medio.
Dejo familia (papá, mamá, hermana, hermano, sobrinos…) dejo un trabajo en el que no soy del todo feliz, pero amo a mis jefes y mis compañeros, otra paradoja. Quizas por que aun Fabian debe madurar la realidad. La realidad. Esa que niego a veces. Que acepto a veces.
Siento como que apenas tuve tiempo para superar el dolor del año pasado, y la vida me pone de vuelta en la gran encrucijada: irme.
Irme de vuelta. Pero esta vez, mucho más lejos.
Dejar atrás toda mi vida, toda mi historia hasta hoy: amores, desamores, rencores, miedos viejos, gente que conocí, la tierra que nací, el calor del hogar, los problemas económicos, la calidez del sol paraguayo, su gente, su suciedad, su inseguridad, sus corruptos y santos.
Dejo todo y me voy.
A encontrarme conmigo mismo?
Es necesario dejar todo esto para encontrarme conmigo mismo? Que significa para Fabian esta nueva etapa?
Definitivamente NO LO SE. No se lo que va a pasar. Ya tengo pasaje y solo sé que en setiembre voy a estar en Francia y viviré por un término de siete meses. Que conoceré gente nueva, que seguramente recorreré los sitios de mis sueños, aquellos lugares que solo escuché, leí en libros, vi en internet, me enseñaron los profesores, y un sinfín de etcéteras.
Solo se: que se trata de mi sueño, haciéndose realidad.
A veces siento un extraño vacío, un sentimiento de remordimiento quizás?
Será que Fabián está siendo demasiado ególatra? Y que hay de la familia que queda aquí en Paraguay?
Poco tiempo para irme. Yo pensando de vuelta en el futuro, sin pensar en lo único que tengo: el presente.
Me cuesta amar a mis padres sin sentir cierta rabia. Rabia por que se dejaron ganar. Se dejan vencer. Será que realmente soy yo quien se deja vencer por esos sentimientos? Quizás si. Quisiera besarlos y amarlos tal como son, sin tratar que cambien. Será que me voy lejos, para medir mi amor por ellos?
Y en general, mi amor hacia la vida, y lo que Fabián quiere y espera de ella, y lo que está dispuesto a hacer por ella. Fabián se da cuenta que el tiempo va pasando y ya no tiene 22 años, cuando comenzó su gran aventura.
Ciertamente han pasado los años y con ellos, muchas experiencias que marcaron mi vida de tantas formas, en tantas formas.
Preguntando a mi sicóloga acerca del duelo, ella me dijo cuanto sigue: “El duelo se lleva adelante, cuando nos enfrentamos ante la pérdida total”.
Y yo tengo a mi familia conmigo. No los he perdido, por lo tanto, no hay duelo. Pero sí, desapego. Y corte de cordón umbilical. Yo necesito cortar el cordón umbilical para ser quien debo ser, para ser realmente Fabián, con todas las letras. Y madurar, por supuesto.
También me dijo, que a veces sucede que hacemos el duelo cuando terminamos una relación sentimental, y la pareja se va para siempre. Pero a veces, cuando la pareja regresa, es cuando NO hubo duelo.
Yo tuve duelo, por la última persona que amé. Y definitivamente, es muy diferente a como era antes.
Fue elección mía. Estuvo bien? O No? Quizás hubiera funcionado? No lo se. Lo que está destinado a ser, será. En este caso, no fue.
Y eso está bien.
De cualquier manera, también dejo eso.
Dejo mi casa, mi hogar. Mi auto, mi cama, mis amigos, mis hermanos, padres, pertenencias (gran parte). Dejo todos los sentimientos que de alguna manera me vinculan a Paraguay, y a Asunción de mis amores. Dejo eso y mucho más. En pro de nuevas experiencias que enriquezcan mi vida. Exactamente, no tengo ninguna garantía, sólo la que me otorga la Fe en ese Ser Superior, en mi Dios, que guía mis pasos.
Pero creo que ese proceso de dejar, ya comenzó mucho antes de setiembre, ya comenzó ahora. Cerrar capítulos, trabajos pendientes, reuniones, citas, meriendas que quedaron por realizarse, es como que todo me urge últimamente, no hay tiempo. Hay que trabajar mucho para ahorrar algo de dinero para llevar.
No tengo ninguna garantía, apuesto todas mis cartas y entrego todas mis riquezas materiales. Llevo solamente una cosa: un baúl lleno de mí, y otro baúl lleno de vacío, para cargar de nuevas experiencias, nuevos presentes, nuevos futuros.
Solamente Dios sabe cómo voy a extrañar a mis sobrinos, a mis niños, los que me mueven el espíritu de maneras indescriptibles. Solo Dios sabe como he de extrañar a mi papá, quien me enseñó a ser un buen hombre. A mi mamá, que me enseñó el amor incondicional, la dadora de vida. A mi hermano, que me defiende con su amor y su cariño. Y a mi hermana, parte de mi alma, mi compañera de vida, mi compañera de camino.
Solo Dios sabe cuánto amo lo que tengo, y me gustaría poder decir a mi familia cuanto los amo, más a menudo, creo que el tiempo que me queda lo haré con más frecuencia.
Quiero disfrutar estos últimos días, agradecer a la vida todo lo que ella me dio, tanto y más.
Quiero agradecer a la vida, toda la abundancia, la gracia, la desdicha y las dificultades.
Queda poco tiempo para irme. Pero ya estoy listo para partir.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Búsqueda

No se hacia dónde va mi vida
A veces, el camino se hace confuso.
Es como si todo lo que estuviste esperando en la vida, de repente se vuelve realidad. Una realidad tan largamente esperada. Una realidad, tan efímera como el viento, como lo que dura un suspiro, y luego se vuelve a ir.
He conocido personas que miran con malos ojos, a aquellas personas como yo. Que se encuentran perdidas en el camino. Personas como yo, que llegaron a un punto del camino, donde convergen todas las vías. ¿Cuál elegir ahora? Lo que por tantos años dimos por sentado, por verdadero, lo vemos desaparecer tan lentamente, o tan rápidamente como el tiempo que nos haya tomado, construirlos, y verlos hacerse realidad.
Duele ser incomprendido, eso es seguro. Como suelo escuchar aquí en mi país, existe un dicho: "La procesión se la lleva por dentro". Y creo firmemente que es tal cual, la procesión de cada uno es interior y nadie, puede notarla a simple vista. Solamente cuando los corazones se conectan, a través de la empatía, podemos avizorar un poco del camino interior de cada ser que nos toca conocer en el transcurso de esta vida.
La procesión se lleva por dentro. Llegamos a un punto del camino, no sabemos que camino ahora tomar. Todas las certezas han desaparecido, y ahora toca escribir en un papel, el nuevo mapa. Desempolvar viejos sueños, trazar nuevos objetivos, poner más leña en la chimenea, encendernos de vuelta.
El motor se ha cansado, pero aún tiene ganas de más, por que sabe que aun no ha recorrido todo el camino ni conocido todos los lugares que debe conocer en esta vida.
Estar desorientados en la vida, muy por malo que parezca, creo que es una gran bendición, una gran oportunidad de crecer, de SER. Y creo que estar perdidos en esta vida, nos permite la gran oportunidad de VOLVER A ENCONTRARNOS, CUANTAS VECES SEA NECESARIO.
Nada está escrito, no existen los preceptos, y si los hay, están todos equivocados. Como me dijo una profe a quien aprecio mucho: "Todos los intentos de homologar la realidad están errados" no podemos medir a todo el mundo con la misma vara con que nos hemos medido nosotros, las circunstancias son diferentes. Aunque existen valores atemporales que nos orientan a todos en la vida. Pero aun así, no podemos juzgar la "procesión" de cada uno.
El proceso de despertar, es un proceso muy doloroso para algunos, como lo fue para mi. Desechar viejas creencias, derribar barreras mentales, miedo, tristeza, depresión, angustia. Pero ahora que lo miro, agradezco el dolor. Ese dolor que me liberó y me sigue liberando. Estoy quizás lejos, de vencer todos mis miedos. Pero estoy muy orgulloso de las barreras que ya superé. Con la ayuda de seres de luz, esos seres maravillosos que el Universo, que la Vida, pone en tu camino para poder llegar a SER.
No quiero encontrar respuestas a todo. No las necesito ahora. Aunque si, las estoy buscando, está bien si no las encuentro. Y saben por que? Por que ese es el sabor de la vida, quizás una constante búsqueda de algo que no tenemos aún, pero sabemos que está siempre disponible y al alcance de nosotros.
Está bien la búsqueda. Estoy de acuerdo y la acepto, la amo y la honro.
Así como honro mi encrucijada, mi confusión, mi pena.
Está bien estar perdido. Lo malo es el tiempo que uno pierde buscándose a si mismo. Pero a la vez, es un tiempo sagrado y ganado, es tiempo invertido en encontrar la razón en la vida de uno mismo.
Tampoco hoy quiero juzgar a quienes no saben de lo que llevo por dentro. Me dirijo con un mensaje de amor, ese amor que siempre quiero dar, loca y desmedidamente. Agradezco la dureza, lo áspero y lo amargo. Eso sólo me incita a amar más y más locamente. Qué paradoja!!!
Agradezco la confusión de la encrucijada, agradezco no saber hacia dónde voy. Porque por sobre esta confusión, mi destino está tramando su próxima jugada,  aliado con mis sueños y mi capacidad de llegar a SER eso que debo llegar a SER.
He llegado a ese lugar de mi vida al cual tanto temía. Pero debo admitir, que es lo que más me emociona de toda esta historia. Allá vamos :)



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