domingo, 4 de julio de 2010


El Verdadero Amor Eterno
Todos los días agradece al despertar por la nueva oportunidad de ser mucho más feliz que ayer, por la oportunidad de aprender a amar, luchar y vencer, y siempre pide a nuestro padre que es Dios, la Verdadera Capacidad de Perdonar, no solo de palabra, sino de corazón, todo mal que recibiste en el pasado, y de dejar todo lo que te siga doliendo en las manos del todo amoroso Padre que todo lo cura con su amor perfecto e infinito, pide sin cesar aprender a amar y perdonar como Él nos ama y perdona, y cada día, cada instante de tu vida la manifestación de Cristo te hará más bondadoso y aprenderás a comprender, y ver finalmente que lo que a éste mundo tiene así es la falta del Verdadero Perdón.
Con Cristo a tu lado ya no hay motivo para tener miedo, pues Cristo vence a toda apariencia que esté ajena al Verdadero Poder de Amar, que abarca todo lo que existe, por ende es más poderoso que otra entidad. Si aprendes, aceptas el Verdadero amor en tu vida y practicas siempre la bondad y la piedad, ofreciendo tu ayuda, ofreciendo una sonrisa a quien lo necesite, un hombro para quien esté cansado, estarás preparándote para recibir plenamente a la plenitud del Verdadero Amor Eterno, que no es otra cosa más que Dios.
Acuérdate, viniste a esta tierra para Triunfar, aprender a Amar y Perdonar, y todo lo que manifiestes en tu mente será, depende del grado de amor que pongas en todas las cosas que hagas, EN TODAS LAS COSAS; todo el amor, la pasión y el verdadero perdón para TI y los demás que necesiten. Pide siempre ser instrumento de paz para todos en esta vida y la bendición de Cristo se manifestará en bien siempre, hasta el día que debas volver a la Fuente Verdadera de Vida, lleno de Luz entonces para toda la Humanidad. Para Siempre. Aprendiendo a Ver la Vida
El Amor de Cristo, de nuestro Dios se manifiesta para siempre en nuestras vidas, con cada respiro, cada aliento de vida cargado de iluminación Amorosa proveniente de nuestro Padre que tanto nos ama, y quiere que seamos felices para siempre. Sucede que muchas veces perdemos las esperanzas y nos apresuramos a adelantar las cosas que queremos que nos sucedan, por considerarlas “lo mejor”. Piensa que tal vez lo que quieres no es lo más conveniente o a lo mejor lo que esperas tarda un poco. Pero si lo que realmente buscas porque realmente lo necesitas, y no dañas a tu hermano con tu deseo, siempre que lo pidas en nombre de la Perfección Divina, lo verás satisfecho. Quizás estás buscando en el lugar equivocado, con las personas equivocadas o no lo estas pidiendo de manera Perfecta para Ti y para tus Hermanos. Recuerda que lo que quieres para ti también lo deseas para todos. Todo el bien que manifiestes en tus deseos, lloverán en Bendición para Ti desde ese mismo momento, y todo tu entorno se sumergirá en una Perfección que sólo el espíritu preparado es capaz de percibir. Por eso busca, pide, habla a Dios, escúchalo; pero acuérdate. No busques ni esperes de las cosas materiales lo espiritual, es en vano, no lo hallarás. Son incompatibles. El plano espiritual es mucho más elevado, más puro. El material es más denso, pesado. Antes, cuando desconocía el verdadero trasfondo de las cosas, cuando llegaba el día de mi cumpleaños, siempre esperaba que me sucediera algo extraordinario… un lindo regalo, linda ropa, nuevas cosas (te das cuenta? Todas son “materiales”) pero para sorpresa mía, nunca nada sucedía y mi cumpleaños pasaba como desapercibido.
Fue así que un tiempo después me fui dando cuenta que lo que yo buscaba no lo encontraría en la “materia” de la que tenía esperanza encontrar la felicidad. Estaba en ese nuevo día, ese nuevo sol, el canto de los pájaros en mi jardín, la sonrisa de mis seres queridos, la vida que tenía… en eso se resumía la felicidad que tanto buscaba. Y recuerda, siempre: detrás de todo, se encuentra Dios. La esencia de las cosas es Dios, y lo será por siempre. No te queda otra más que aprender a ver las verdaderas cosas, aprender a ver a Dios, a ser FELÍZ. Un gran plan. Es lo que generalmente, o a veces perseguimos… mientras no nos damos cuenta que la vida pasa frente a nuestros ojos y no la disfrutamos. Generalmente nos pasamos llorando por cosas que quisimos haber tenido pero que no lo conseguimos. Estuve enamorado tres años de una muchacha a quien aprendí a querer mucho. Le había dicho cuanto la quería, pero aún así ella nunca me dio posibilidades para estar a su lado. Pero no la culpo. Y quizá ella en algún momento estuvo enamorada de mí, mas fui yo quien nunca estuvo seguro de lo que sentía, y cuando me animé a afrontarlo ya era tarde. Por eso, aférrate a las cosas que amas y que realmente sientes merecen ser vividas, principalmente LA MISMA VIDA. Esa experiencia me ayudo a reconocer que la luz del día es un motivo más para ser Feliz.
No dudes en ser feliz cada día de tu vida, sin miedo a fracasar o a ser rechazado, sin temores a lo que pueda suceder. Todo en este mundo está sostenido por el amor Divino que nos guía, nos guarda, nos protege, nunca nos abandona.

domingo, 27 de junio de 2010



Capitulo 1:
¡Él está, reconócelo, acéptalo!

El amor de Cristo se manifiesta en nuestras vidas de diversas formas, es solo que con el pasar de los días, los “problemas” que muchas veces nos inventamos nos enceguecen la “vista”, impidiéndonos visualizar la salida.
Antes que nada, ante las circunstancias adversas (peleas, malos negocios, malos exámenes, extravío de cosas, por ejemplo) nunca debemos bloquear esa visión de la “salida”. Nunca debemos abatirnos y decir “todo me sale mal”… Al decretar “que todo te sale mal” en realidad lo que haces es afirmar que no quieres otra cosa sino que todo lo que te suceda a partir de ese momento será malo para ti.

Una vez planteada la circunstancia adversa hay que hacer lo posible por mantener la calma y pensar en lo que realmente nos trae paz (puede ser el recuerdo de algo hermoso o algún momento que disfrutamos con la familia o los amigos) y tomarse un tiempo para que la mala vibración de ese acontecimiento no pueda penetrar en tus pensamientos, convirtiéndolos en negativismo, que sólo terminará deprimiéndote trayendo a la mente cosas tristes y fatalistas.
Para que tengas en cuenta: en el momento en que se te plantea una circunstancia “adversa”, de lo primero que te olvidas es DE TI MISMO, olvidándote que incluso en ese momento tienes vida, respiras, a lo mejor tienes familiares en tu hogar, alguna mascota que espera tu caricia cuando llegues a casa, una esposa, madre, padre, un hijo que te ama, una novia que te ama, en ese momento te olvidas que hay un día espléndido que por más problemas, sigue brillando. Nada es definitivo en esta vida, solo EL AMOR que seas capaz de dar, para ti y los demás.
Las circunstancias “adversas” o los “problemas” que se aparecen conforme transitamos por la vida no son más que lecciones que debemos aprender a sortear, aprender a manejar, a afrontar y a vencer para finalmente Triunfar. Hemos sido creados a imagen de un Cristo que todo lo puede, así también nosotros tenemos la capacidad de transformar toda desarmonía manifestada, en BIEN, para nosotros y los demás.

La primera cosa que hacemos al despertarnos, muchas veces, es dar un largo respiro para meter la mayor cantidad de aire en los pulmones. Es ahí que Dios nos derrama su bendición para que comencemos nuestro nuevo día irradiando su LUZ y amor tanto para nosotros mismos como para los demás.

Es por eso que no debemos agobiarnos cuando algo no sale como lo esperamos, quizá se toma un poco más de tiempo que eso que queremos se manifieste, siempre que sea perfecto para nuestro bien y el de nuestro hermano. Si no lo es, si sólo pedimos algo por nuestro mero orgullo o por pretender cosas vanas sin sentido para nuestra vida realmente, entonces estamos errando el objetivo de la felicidad. En realidad la felicidad no se puede definir concretamente. Pero para acercar una idea, la felicidad se “siente” cuando sentimos una satisfacción por algo que realmente nos llena, sincera y honestamente el corazón. La felicidad es un sentimiento para el cual hay que prepararse, ejercitarse, siendo honestos con lo que queremos para nosotros (de verdad) y para con nuestro hermano.

La irradiación del sol en la mañana soleada, la lluvia mansa, el camino que recorremos para ir al trabajo o la escuela, el mundo está impregnado de la PRESENCIA que hace todo más brillante, más divino, mágico, de un matiz diferente. El amanecer de un nuevo día, el atardecer, el aire que respiramos, nuestro cuerpo, la salud, la persona que está a nuestro lado, todos estos motivos son por los que debemos, honestamente, dar gracias. Y son la manifestación de que Dios existe, y está en nuestra vida en forma de energía Renovadora, refrescante, revitalizante y regeneradora, capaz de amar y perdonar hasta el infinito, incluso aún más allá, donde sólo el amor puede llegar.

Así que cuando un “problema” se manifieste, acuérdate de tu “PRIMERA MANIFESTACION”: TÚ!! Tú eres la primera manifestación de la VIDA! Y tú eres la primera manifestación de DIOS que es VIDA en ti y en todo lo que te rodea. Todo tiene VIDA, pues todo en esta tierra pasajera es inspiración de DIOS.

viernes, 25 de junio de 2010

Libro: Aprendiendo a Caminar (escrito por Fabián Méndez) donde descubrí el verdadero valor de la vida...


Aprendiendo a Caminar

Mensajes de Luz

Hoy es un día especial para mí y para toda la humanidad. Desde tiempos inmemorables ha sido mi deseo el transmitir a mis hermanos en todo el mundo el gran fuego en mi interior cada vez que pienso en el amor Infinito que me guarda siempre, y fue esta necesidad de comunicarte QUE LA FELICIDAD ESTA JUSTO FRENTE A TI, la que me trae hoy, a decirte tantas cosas.

“Aprendiendo a Caminar”, es justamente lo que yo estoy haciendo. He recorrido ya un camino, y en ese recorrido he aprendido algunas cosas que me ayudaron a salir adelante en circunstancias de mi vida, como en la tuya, como en la de todos nosotros. Es ese camino el que nos enseña, nos muestra, nos guía y nos hace ver las cosas tal cual. Pero eso sí, sin la ayuda de nuestro Padre/Madre Dios, no lo concebiría. He aprendido que nosotros como seres “materiales” no podemos resolverlo “todo” habiendo una mente Perfecta y santa que vela siempre y está pendiente a que pidamos Su Guía, a lo que amoroso siempre acude.

Aprendiendo a caminar en este sendero es como encontraremos la verdadera felicidad en nuestras vidas, aprendiendo a ver en cada ser humano una pequeña parte de nosotros, y una gran parte de nuestro Dios que está siempre presente en Todo. Pero, ¿cómo uno aprende a caminar?

Si esperas encontrar una receta práctica para ser feliz, una suerte de manual, lo siento mucho. El verdadero fin de lo que hoy te presento es ayudarte, ayudarte. A ver, a “sentir”, a “ser” tú mismo. Con estos pensamientos, pretendo acercarnos (tu y yo) un poco más a la verdadera Fuente de Luz, que ilumine nuestro camino y todo lo que hagamos de nuestra vida, en nuestra vida. Aprendiendo a caminar en los senderos de la humildad, de la sencillez, del amor a la vida por el sólo hecho de sentirse vivo, aprender a REALIZAR en nuestras vidas esas magníficas gotas de Luz, es como encontraremos cada uno la manera perfecta de acercarnos cada día hacia nosotros mismos, a conocernos verdaderamente, y a reconocer al Verdadero Dios de Amor que ha estado desde siempre a nuestro lado. Y yo creo que ya era hora de empezar el camino… ¿No lo crees?

El Perdón es un Proceso que nos eleva, nos ilumina, y vivimos más de la esencia de Cristo


Todo el conocimiento del mundo vale poco si nuestro rencor sigue creciendo cada vez más que el comportamiento de un desconocido nos recuerda nuestras relaciones no sanadas. ¿De qué nos sirve conocernos a nosotros mismos si lo usamos para avivar el odio que tenemos y el sentimiento de culpabilidad, que nos dicen que, a pesar de todos nuestros esfuerzos, jamás seremos capaces de ser, de hacer, ni de servir lo suficiente para ser dignos de nuestro amor propio?

El perdón supone aceptar de verdad nuestro propio merecimiento como seres humanos, entender que los errores son oportunidades para crecer, tomar conciencia y desarrollar la compasión, y comprender que la magnitud del amor por nosotros mismos y por los demás es el pegamento que mantiene unido al universo.

El perdón es una respuesta, la respuesta implícita de nuestra existencia. El perdón es el medio para reparar lo que está roto. Coge el corazón roto y lo repara. Coge el corazón atrapado y lo libera. Coge el corazón manchado por la vergüenza y la culpa y lo devuelve a su estado inmaculado. El perdón restablece en el corazón la inocencia que conocimos en otro tiempo, una inocencia que nos permite la libertad de amar.

Cuando perdonamos y somos perdonados, siempre se transforma nuestra vida. Las dulces promesas del perdón se cumplen y se nos ofrece un nuevo comienzo con nosotros mismos y con el mundo. El concepto del perdón puede provocar dos cosas: o bien imposibilitarnos, limitando nuestra capacidad para la claridad y la alegría, o bien animarnos, ofreciéndonos una manera de dejar el pasado y ser libres para vivir con mayor paz y felicidad.

Perdonar no es justificar comportamientos negativos o improcedentes, sean propios o ajenos. El maltrato, la violencia, la agresión, la traición y la deshonestidad son solo algunos de los comportamientos que pueden ser totalmente inaceptables. ¿Se puede perdonar a un trabajador incompetente y despedirlo por no hacer bien su trabajo? No es preciso ir y decirle: Te perdono, aunque a veces esto puede ser una parte importante de perdonar. El perdón solo requiere un cambio de percepción, otra manera de considerar a las personas y circunstancias que creemos que nos han causado dolor y problemas.

Como todos sabemos, la rabia y el rencor son emociones muy fuertes que desgastan nuestra energía de muchas maneras. Cuando nos quitamos las capas, probablemente se descubrirá que esa rabia en realidad es un sentimiento superficial. No en el sentido que sea trivial o falso, sino en el de que hay muchos sentimientos y dinámicas por debajo de él. Cuando nos perdemos en la rabia nos volvemos sordos a nuestros sentimientos más profundos. Hemos aprendido a escuchar solo aquellos que saben gritar más fuerte.

Muchos creen que permanecer enfadados, aferrarse al rencor es sinónimo de poder, energía y dominio. Pero en realidad lo único que descubren son sentimientos de impotencia, desilusión, inseguridad, aflicción o miedo y los usan con frecuencia en sustitución de los sentimientos de verdadero poder personal.


A veces es mucho más cómodo sentir rabia que sentir el temor y la tristeza. De hecho, una razón por la que suele ser difícil perdonar es que para hacerlo se debe sacar a la luz y aceptar la verdad de lo que realmente sentimos. Esto puede ser una revelación dolorosa si hemos aprendido a convivir con la negación y la represión. Sin embargo, se debe tratar de recodar que al otro lado del dolor está el alivio y una mayor paz mental. Cuando se lleva gran parte de la vida sintiéndose víctima, puede que halle una enorme resistencia a perdonar, porque al hacerlo renuncia a una buena parte de su identidad. Perdonar no significa negar que se haya sido una víctima, quiere decir que el hecho de haberlo sido ya no domina necesariamente la identidad y la vida emocional actual.

A medida que se vaya trabajando con el perdón, es importante tomar en cuenta los pensamientos que afloran y las reacciones. Si aparece el temor, la autocrítica, las dudas hay que ser amable consigo mismo. Estos sentimientos son como una parte natural del proceso de cambio. En realidad, ser amable consigo mismo es, de por sí, un gran acto de perdón para con uno mismo. Al margen de los pensamientos o sentimientos que surjan, afirma el compromiso de tratarse con amabilidad. Se amable con uno mismo no significa que no ponga esfuerzo y voluntad, ni que se justifiquen pensamientos o comportamientos que se consideran impropios, sino que se puede aprender sin necesidad de azotarse la dureza con uno mismo y que alimenta un ciclo contraproducente que quita poder y favorece el sentimiento de culpa, falta de respeto y autoestima por uno mismo.

El perdón es una decisión, una actitud, un proceso y una forma de vida. Es algo que ofrecemos a otras personas y algo que aceptamos para nosotros. El perdón es una decisión, la de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, sus miedos, idiosincrasias, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada, por historias personales que tienen una capacidad ilimitada y siempre digna de respeto y amor.

Cada vez que se hace un cambio, debilitamos el monopolio del ego sobre nuestras percepciones y nos capacitamos para dejar marchar, liberar y olvidar el pasado. El perdón suele experimentarse como un sentimiento de dicha, paz, amor y apertura del corazón, alivio, expansión, confianza, libertad, alegría y una sensación de estar haciendo lo correcto. El perdón es una forma de vida que nos convierte gradualmente de víctima de nuestra propia circunstancia en poderosos y amorosos creadores de nuestra realidad. Supone un compromiso de experimentar cada momento algo nuevo, con claridad y sin temor. Es la desaparición de las percepciones que obstaculizan nuestra capacidad de amar.

El perdón nos enseña que podemos estar en desacuerdo con alguien sin retirarle el cariño y respeto. Nos lleva más allá de los temores y mecanismos de supervivencia propio de nuestro condicionamiento, hacia una visión valiente de la verdad que nos ofrece un nuevo campo de elección y libertad, en donde podemos descansar de nuestras luchas. Nos guía hacia donde la paz no es desconocida y nos da la posibilidad de saber cual es nuestra fortaleza.

Aprendiendo a perdonar, y acercarme a la Fuente de la Vida



Quiero perdonar, saber de Dios en cada sentimiento de mi alma, en esta vida somos caminantes y eternos aprendices del sol de la mañana y el ocaso de la tarde.

Quiero sonreír y en el rostro de los demás reconocer a Cristo que me ama y me acompaña siempre, que me ilumina el camino, guía mis pasos. Quiero sentirlo a Él en mi vida, quiero que su fuego incendie mi voluntad y mi fe, quiero vivir su amor.

Quiero perdonar todo lo que pueda, y olvidar, quiero beber el agua que cae del cielo y me transforma la mente, el alma y el cuerpo, quiero vivir esta vida todo lo que pueda. Quiero aprender siempre y recordar que somos humanos, sentimos, cometemos errores, pero es más grande nuestra esencia divina y vivimos en Dios, por ello quiero aprender a perdonarme.

Quiero ser luz para el mundo, para mi vida, para los demás, quiero gritar al viento y liberar mi alma, y así poder fundirme en los brazos de Cristo, el único que vivió, vive y vivirá para toda la eternidad.

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